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El Río Miño  a su paso por Tui; al fondo el puente internacinal con la fortaleza de Valença do Minho (Portugal)

El “Padre Miño” ha levantado siempre pasiones, incluso hasta sobre su nacimiento. Antiguamente todos aprendimos aquello de “El  Río Miño nace en Fontemiña...”, cuando en realidad parece ser que su origen se encuentra subterráneamente en el lugar de Corveceiras, en concreto en Pedregal de Irimia  (Serra de Meira, Lugo), produciéndose su encuentro con las aguas de Fontemiña, diez kilómetros después.

Tiene unos trescientos kilómetros y medio de recorrido cruzando en diagonal Galicia, naciendo en Lugo, recorriendo Ourense y muriendo en el Atlántico creándose un estuario entre A Guarda (Pontevedra) y Caminha (Portugal). Sus últimos setenta kilómetros hace de frontera natural entre Galicia y Portugal y en sus últimos treinta y tres kilómetros es además navegable.

El trazado del río es tan largo y variopinto en paisajes y orografía que se encuentra dividido cuando nos referimos a él en varias zonas o tramos:

Zona
Territorio que abarca
Afluentes en esta zona
 Alto Miño
Desde Pedregal de Irimia a Portomarín. Magdalena, Anllo, Tamoga, Landra, Tordea y Neira
Segundo Tramo
Desde Portomarín hasta Os Peares Asma, Bubal y Sardiñeira.
Tercer Tramo
Desde Os Peares a O Ribeiro. Sil, Arnoia, Barbantiño  y Avia
Baixo Miño
De Arbo hasta su desembocadura Deva, Tea y Tamuxe

Decir todo aquello que se puede ver en el recorrido del Miño es casi decir, visitar medio Galicia, así que sólo comentaremos y señalaremos lugares próximos a nuestra zona, que se corresponden con el tercer tramo y el Baixo Miño (Provincias de Ourense y Pontevedra).

En el tercer tramo que comparten Lugo y Ourense, los recursos acuíferos del Miño son aprovechados en diversos embalses; el de Belesar, Peares y Velle. Por último en la frontera con Portugal con la presa de Castrelo de Miño (en este tramo riega la famosas viñas de la zona del Ribeiro) y Frieira. Toda esta región ofrece unos paisajes bellísimos, frondosos, verdes y repletos de vida, con una gran riqueza de flora y fauna. No podemos de dejar de visitar lugares como Ribadavia cargada de historia y perdernos por sus calles del barrio judío, o el Concello o ayuntamiento de Castrelo de Miño con sus diversas poblaciones, y mucho menos no debemos dejar de visitar Ourense capital, con su imponente catedral, hermosísima Plaza Mayor y Zona Monumental, sus famosas Burgas, el puente romano sobre el Miño y su moderno Puente del Milenio, y las diversas pasarelas sobre el mismo río y sus afluentes en la capital, así como sus paseos ribereños. Un lujo en plena ciudad.

Una vez que hemos visitado Ourense vamos camino de Pontevedra, en este tramo nos adentraremos en el Baixo Miño, y allí donde el Río Tea se unirá ya próximamente con el Miño está la localidad de Ponteareas con diversas playas fluviales, con el encanto del puente mediaval que atraviesa el río de orilla a orilla. La población en sí, merece ser inspeccionada por su arquitectura, iglesias y su Museo Municipal, el cual posee unos ricos fondos recuperados del castro de Troña. Y ya que estamos en la zona, acercarnos al Castillo del Sobroso.

Tampoco dejes de visitar Mondariz con sus aguas minero-medicinales y su bellísimo balneario, que conserva todo el encanto del siglo XIX –data de 1874–, un lugar mágico e ideal para aquellos que buscan relax y tranquilidad.

Más al sur podemos ir hasta el Pazo de Fraga (Albeos) y Pazo Barreiro (Vilar); cruzar la frontera en los transbordadores del río, navegando por el mismo y disfrutando del entorno; visitar la impresionante, imponente e histórica Tui, y llegados a este punto acercarnos a Santa Tecla (A Guarda), donde en lo alto de la montaña del mismo nombre podemos disfrutar de unas impresionantes vistas y su famoso castro –de entre el siglo I a. de C. y el siglo I–.

Y el Río Miño como prácticamente toda Galicia está impregnado de ritos, magia, misterios y hermosas leyendas. Como ejemplo de ello, nos permitimos hablar del “puente mágico” (romano) Ponte da Senra en la parroquia de Santiago de Ribaterme. En este caso al igual que en la mayor parte de las leyendas gallegas (y celtas) en las que el agua sea el elemento principal, su significado está estrechamente ligado a la vida.
En este rito en concreto la mujer embarazada debía reposar tumbada bajo el puente, y dos personas;  un hombre y una mujer, arrojarían agua del río sobre su vientre. Estas dos personas serán posteriormente los padrinos de la criatura. Por otro lado era requisito que además dos familiares de la mujer gestante se situaran cada uno de ellos respectivamente en los extremos del puente impidiendo el paso de cualquier animal sobre el mismo durante el tiempo que durase la ceremonia, ya que si esto ocurriera sería un mal augurio fracasando el embarazo. Si se seguían todos los pasos correctamente la gestación se llevaría con éxito hasta el parto.

También existe una romería muy popular en San Xosé de Ribaterme (As Neves), el lugar exacto es el Santuario de Santa Marta de Ribaterme. Todos los 29 de julio se da en ella lo que se denomina “La Procesión de los Ataúdes”. Los “ofrecidos” o penitentes son personas que han sufrido o sufren problemas de salud importantes, introduciéndose en un ataúd rogando a la Virgen su intervención milagrosa o también para agradecerle una mejoría o una curación. La procesión la encabeza Santa Marta en compañía de otras dos imágenes con mucha devoción en Galicia; San Benito y la Virgen del Carmen.

El “Padre Miño” son aguas mitológicas de la Galicia ancestral, con “hombres-pez” que vivían dentro y fuera de las aguas, con las “feiticieiras” que podían ser traviesas cuando navegabas por el río o los “xarcos” que se refugiaban en las pozas del mismo. Toda la magia de Galicia, en el río que la cruza de esquina a esquina.

Río Arnoia a su paso por la localidad de Allariz

El Río Arnoia posee una cuenca de novecientos veintitrés kilómetros cuadrados de superficie y es además uno de los afluentes del Río Miño por su margen izquierda. Tiene su origen en la Sierra de Mamede, próximo a Rebordecheo en el Concello de Vilar de Barrio.Recorre las poblaciones de Maceda, Villar de Barrio, Baños de Molgas, Xunqueira de Ambía, Allariz, A Bola, A Merca, Celanova, Cartelle, Ramiranas, Verea, Peadrenda; limita en el norte entre Ramirás y Gosende y por el sur con Cartelle, y muere en el Concello de Arnoia, de donde recibe su nombre.

Sus afluentes son los ríos Maceda, Orille u Ourille, Tuño y Ambía.
Se presentan estas aguas encajonadas en el medio de frondosos bosques y verdes praderas, es ideal para practicar senderismo, pesca etcétera, y ¿cómo no?, también para hacer turismo por aquellos pueblos por los que discurre y pararnos, por ejemplo, en el puente románico de Vilanova y disfrutar además de su zona de baño. Así y todo, creemos que hay que reseñar la población de Allariz donde se realizó un magnífico trabajo en recuperar el Río Arnoia para el pueblo al igual que su zona monumental, consiguiendo asimismo integrar las nuevas construcciones en el casco urbano sin “atentar” contra el conjunto general. Este esfuerzo además de agradecerlo los vecinos del pueblo y los visitantes que hasta allí se acercan, ha merecido el Premio de Urbanismo Europeo en 1994, y en 1991 fue declarado Conjunto Histórico Artístico.

Es Allariz uno de esos pueblos cargado de historia y abolengo que se respira en cualquiera de sus rincones. Se pierden sus orígenes en un castro que dominaba el Río Arnoia, los suevos fueron lo que dieron origen a su nomenclatura, y después ya en la Edad Media diferentes reyes le otorgaron una serie de privilegios, así es como Alfonso VI construye en esta población un castillo y además la amuralla (este castillo y murallas desaparecerán entre las guerras napoleónicas y la desamortización de Mendizábal quedando hoy restos), Alfonso VII la convierte ya en Villa Real y Sancho IV la nombra nada más ni nada menos que “La llave del Reino de Galicia”, y como buena población próspera se asienta en ella una colonia judía. Sólo hay que asomarse a la zona antigua para constatar la presencia y el paso de estas colonias y dejarse atrapar por la estampa de sus casas hidalgas de entre los siglos XVI y XVII, los Cruceiros, A Paneira, una especie de banco de la época, que prestaba créditos agrícolas que funcionó de los siglos XV al XVIII. Tampoco debemos dejar de visitar las Iglesias de San Benito, San Esteban y Santiago; y siguiendo el curso del propio Río Arnoia a su paso por Allariz, el Parque Etnográfico do Arnoia, este recorrido nos llevará por molinos y fábricas de curtidos. Como curiosidad decir que también cuenta con un Museo do Xoguete (Museo del Juguete).

Y como en Allariz lo antiguo y lo moderno, la Naturaleza y la mano del hombre se combinan en feliz armonía, tampoco dejes de visitar el Eco Espacio do Rexo en Requeixo, muy próximo a Allariz; este espacio al aire libre fue diseñado por el artista Agustín Ibarrola decorando piedras y árboles formándose curiosas composiciones. Y ya puestos hagamos algo de “boca” y probemos el queso artesanal de Rexo que se elabora en esta zona y unos almendrados de Allariz.

 

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El Río Avia es otro afluente del Río Miño, naciendo en Fonte Avia en plena Serra do Suído, en la parroquia de Nieva en el Concello o Municipio de Avión.

Vista río

Su cuenca es de seicientos cuarenta y tres kilómetros cuadrados y tiene una longitud de casi treinta y siete kilómetros. Como afluentes le nutren los ríos: Maquiás, Viñao, Arenteiro y Varón. Esta cuenca (con afluentes incluidos) recorre las poblaciones de Avión, Boborás, Cenlle, Beariz, Irixo, Carballeda, Leiro, Carballiño; fundiéndose con el Miño en Coto do Frade, cerca de Ribadavia (población ligada históricamente a su río).
Como todos los ríos de la zona goza de bosques frondosos y eternos campos verdes. No está de más hacer una ruta por los pueblos que recorre y que permiten un completo disfrute de estas aguas realizando actividades como piragüismo, vela,remo, windsurf, pesca etcétera en el mismo Avia o en poblaciones como Castrelo do Miño que cuenta con una Parque Náutico.

Podemos visitar cuevas, restos de pueblos y asentamientos humanos milenarios, hacer diferentes rutas de senderismo e históricas, y no olvidemos que estamos en zona de viñedos, parece ser que ya desde la época de los romanos. Estamos en la cuna del Ribeiro, y siempre podemos hacer un alto en el camino y disfrutar de su caldos.

Al final en su unión con el Miño se encuentra Ribadavia, tierra de celtas, romanos (Burgo In Rippa Avie), visigodos en incluso posible capital del Reino de Galicia entre los años 1605 y 1071 en la época del Rey García. Tierra también de monasterios como el de San Clodio, Melón u Oseira entre otros.

Como en toda sociedad próspera del medievo también se estableció una comunidad hebrea, creciendo y prosperando en calles y plaza alrededor de la llamada Porta Nova, es el barrio de la Judería de Ribadavia.
La familia Sarmiento y sus descendientes serán a partir del siglo XIV los señores de Ribadavia y su castillo por orden y gracia del Rey Enrique II de Trastámara; posteriormente pasará a ser condado por otorgación de los Reyes Católicos como recompensa a la ayuda de los Sarmiento en la reconquista, y pierde así Ribadavia su condición de Villa Real pasando a ser Señorío de un conde. El escudo de armas de la familia están presentes en diferentes edificios, pero no sólo en Ribadavia, también en otras poblaciones de Castilla, ya que esta familia se hizo muy poderosa a través de enlaces matrimoniales y alianzas con la nobleza de la época y por concesiones reales por sus servicios.

Clero, nobleza e hidalgos empezaron a desarrollar y comercializar con el vino de Ribeiro, exportándose incluso a países tan lejanos (y más en aquellos tiempos) como Italia, Flandes, Alemania, Inglaterra etcétera; siendo considerado uno de los mejores vinos de Europa.
Esto permitió que las poblaciones de la zona, y en este caso en concreto que nos ocupa, Ribadavia, prosperaran espectacularmente en el plano económico, y que de ahí empezaran a florecer construcciones de edificios de hidalgos y señores, con sus grandes plazas, casas, casonas, palacios y palacetes; un entorno absolutamente monumental.

Otro apunte interesante es que si te coincide visitarla en la última semana del mes de abril o primera semana de mayo (es una feria variable), no dejes de ir a la Feria de Vino do Ribeiro: podrás disfrutar de la exposición de las bodegas, concursos, catas de vinos, conferencias e infinidad de actos culturales y musicales. Y si estás en el verano, debes saber que el último domingo de agosto se celebra la Fiesta de la Historia, también declarada de Interés Turístico Nacional. Todos los habitantes de la Villa y todos aquellos que la visitan, se visten y viven por un día en el medievo, con sus mercados, comidas, actuaciones, torneos etcétera, y es tan realista que hasta se utiliza la moneda oficial de esa etapa histórica: el maravedí.

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Vista Río

Los Ríos Barbaña, Lonia o Loña y Barbañica son tres afluentes del Rio Miño a su paso por Ourense capital. El mal llamado Barbañica debe su actual denominación, parece ser, a algún técnico navarro-aragonés que al desconocer su nombre popular y “de siempre”: Río dos Muiños o Villaescusa, lo bautizó como Barbañica por su condición de afluente del Río Barbaña; siendo este último a su vez afluente del Miño.

Llega a la ciudad de Ourense desde los municipios de San Cibrao de Viñas y Taboadela, desembocando en el gran Miño entre el puente más moderno, el del Milenio, y el más antiguo, el Puente Romano.

El Río Lonia o Loña llega a la capital auriense por el margen izquierdo del Miño  desde Nogueira y Pereiro de Aguiar.
Cuando entra en la ciudad, lo hace en medio de un hermosísimo recorrido por campo con zonas boscosas típicas, con parques habilitados pero agrestes, sin perder su encanto ribereño, es decir, no es un parque ni un paseo al uso urbano como tal, se respetan sus márgenes y sus laderas habilitándolas para un uso ciudadano pero íntegramente respetuoso con el entorno.

Los paseos del Barbaña son otro lujo en la ciudad, pero en contraste con los del Lonia o Loña, éstos ya dentro de un entorno puramente urbano, pero no por ello menos gratos al paseante.

Vista de río

Es el Deva un río de la provincia de Ourense y como muchos de ellos afluente del “Padre Miño”, sin embargo, existen otros ríos con el mismo nombre en otros lugares próximos y no tan próximos. Así tenemos otro Deva en la cercana provincia de Pontevedra y también entre Cantabria y Asturias.

Se cree que posiblemente esta nomenclatura venga de un vocablo celta, y quizá por ello no es raro encontrarlo en dos ríos gallegos y de la cornisa cantábrica e incluso en Gran Bretaña donde se encuentra el Devon y en Francia el Devona. El significado en sí del término, es algo parecido a “sagrado”, es decir, Río Sagrado.

¿Y dónde nace este río celta?, pues en la parroquia de Bangueses en el Concello o Municipio de Verea. Posee una cuenca de ciento treinta y dos kilómetros y un recorrido aproximadamente de unos veinte kilómetros; finalmente se une al Miño y sus aguas van a parar al Embalse de Frieira.


El trayecto de este río encajonado es cuando menos hermoso y puede admirarse en todo su esplendor en la zona de Cortegada (muy cerca de Ourense capital).

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El Río Limia o “el Río del Olvido” como creían los romanos cuando se encontraron en la tesitura de atravesarlo.

Vista río

Cuentan las crónicas que allá por el año 138 antes de Cristo llegaron las legiones romanas con el imperator (general) Décimo Bruto Juno a la cabeza, ante el curso de este río teniendo que detener su avance por el temor de los legionarios a cruzar el río. ¿Por qué le tenían ese miedo?; porque entre otras cosas los soldados romanos en este caso, y el pueblo romano en general, creían es sus propios  mitos y leyendas, y en el caso del ejército éstas corrían de boca en boca entre los hombres que lo formaban.

Se había extendido la creencia de que este río era el mismo río Lethe o Lete de las mitologías griega y romana (uno de los ríos del Hades, el inframundo, el Dios de los muertos), del tal modo, que en su convencimiento del mito, los legionarios pensaban que si cruzaban el río lo olvidarían todo. Lógicamente su general no creía en las supercherías (los generales romanos solían ser patricios o de familias de terratenientes con una amplia formación cultural), y se le ocurrió que la mejor manera de demostrar que no ocurría nada extraño, y mucho menos ataques de amnesia, por pasar de una orilla del río a la otra, era cruzarlo él mismo en persona y desde el otro lado llamar uno por uno a la tropa para que le siguieran. Así lo hizo, y asimismo fue como sus legionarios pudieron comprobar que su general no olvidaba nada y recordaba los nombres de cada uno de ellos desde la otra orilla, deshaciéndose de esta manera el mito sobre este río gallego.

Historias aparte, este es un río que nace en Galicia y muere en Portugal. Su lugar concreto de nacimiento se sitúa en el Monte Talariño (Ourense), nutriéndose de los arroyos de Sas de Pedroso, Valdelobos y Freixo en el Concello o Municipio de Sarreus. Tiene unos cuarenta kilómetros de longitud, en los que recorre con sus afluentes las tierras de Sarreaus, Xunqueira de Ambía, Sandiás, Rairiz da Veiga, Vilar de Santos, A Porquería, Xinzo de Limia, Trasmiras, Cualedro, Os Blancos, Baltar, Calvos de Randín, Muíños, Bande, Lobería, Entrimo y Lobios.

Discurre por la depresión de la Limia y de la Baja Limia, al igual que por el propio pueblo de Xinzo de Limia (toda las poblaciones de esta zona están estrechamente ligados a su río). En este tramo recibe las aguas del Lodoselo, Trasminas, Veiga, Faramontaos, Ridueiro, Lamela y antiguamente las de la Lagoa o Laguna de Antela, desecadas en 1958 y actualmente en intento de recuperación aprovechando las charcas de las graveras abandonadas.

Posteriormente el río se va encajonando y estrechando camino ya de Portugal, recibiendo como afluente al Salas y beneficiándose de los diversos manantiales y arroyos procedentes de las sierras del Larouco y del Xurés. Sale de Galicia por la Serra da Peneda y entra en el país luso vertiendo sus aguas en el Embalse de Lindoso, desembocando finalmente en el Atlántico, en Viana do Castelo (Portugal).

Citar que  la zona de la Baja Limia del lado de Galicia cuenta con el Parque Natural del Xurés, y del lado portugués el Parque Nacional de A Peneda-Geres. Merece la pena visitarlos además de por su belleza también por el contraste de sus paisajes.

Vista cañón

El Río Sil se encuentra Unido al Miño en su destino como principal afluente, el refranero dice aquello de “El Sil lleva el agua y el Miño la fama”.

Lo cierto es que el Sil tanto en caudal como en longitud supera al Miño en más o menos unos veinte kilómetros. Aunque es el mayor afluente del también mayor río gallego, el Sil no nace en Galicia, lo hace en Peña Orniz en la Cordillera Cantábrica y su cuenca es de siete mil novecientos ochenta y dos kilómetros cuadrados; cuando se juntan las del Miño y Sil nos dan una impresionante cuenca de diecisiete mil veintiséis kilómetros cuadrados.

Su relieve se caracteriza por una sucesión de valles y crestas atravesando en León, el Bierzo, Babia y Laciana, en Ourense Valdeorras, Lemos, Quiroga y O Bolo, contrastando los suaves relieves con el encajonamiento del río en el llamado Cañón del Sil, en plena Ribeira Sacra, entre Ourense y Lugo.

Tiene como principales afluentes: el  Boeza, el Cabrera, el Navea, el Bibei que se une al Sil en Montefurado habiendo pasado entre los dos por los pueblos de Viana do Bolo, o Bolo, A Veiga, Petín, Larouco, Manzaneda, Vilariño de Conso, Carballeda, Rubiá, O Barco, Villamartín de Valedorras, A Rúa y Petín. Pero el Sil sigue recibiendo afluentes entre las tierras de Montefurado y Os Peares, el Caboalles, el Cabe, el Mao, el Cúa, el Burbia, el Selmo; desde A Serra dos Cabalos el Soldón, de la Serra do Caudel el Quiroga y el Lor, y así sigue su recorrido hasta desembocar en el Río Miño en Os Peares (en Ourense).

Toda esta cuenca Sil-Miño merece la pena visitarla por su espectacular belleza e historia, pero en este caso nos detendremos un poco más en el Cañón del Sil; una  garganta con unos treinta y cinco kilómetros de longitud, trasformada por la propia Naturaleza en unos casos y por la mano del hombre en otros, como ejemplo las terrazas para explotación agrícola casi toda con dedicación a viñedos.

Se dan en esta zona grandes desniveles y precipicios de más de quinientos metros, con lo cual podemos suponer lo impresionante de sus vistas. Toda la comarca está llena de miradores naturales y hechos por el hombre a propósito, para disfrutar de sus paisajes.

Estando enclavada donde está, su clima es el típicamente atlántico-continental dándose así frondosos bosques de robles, castaños y pinos, no obstante y curiosamente, en el interior del cañón se dan las condiciones para que se produzca un micloclima de tipo mediterráneo, variando las especies vegetales a naranjos, madroños, encinas, alcornoques, olivos, avellanos, sauces, lavandas... En cuanto a la vida animal también es muy diversa; lobos como en casi toda Galicia, pero además corzos, nutrias, martines pescadores, garduñas, gatos monteses, aves rapaces como la lechuza, los buhos reales, azores, algunas variedades de águilas (entre otras el Águila Real), halcones peregrinos, y todo tipo de aves como garzas reales y diferentes especies de patos.

Tampoco hay que dejar de visitar el Monasterio de Santo Estevo o el de Santa Cristina.

Por último, si tienes tiempo no debes dejar de hacer el descenso en catamarán por el Sil que dura aproximadamente una hora y media. Se realizan desde el 1 de marzo hasta mediados de diciembre.

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Vista de río

El Río Támega es un río nacido en Galicia y afluente importante del Duero a su paso por Portugal. Su nombre se debe a un antiguo pueblo asentado en esta zona en el periodo pre-romano: los tamaganos; eran los habitantes de la comarca del Valle de Monterrei, por donde discurre este río.

Su nacimiento se encuentra en la Alberguería en la Sierra de San Mamede (cerca del lugar llamado Prado), en el Concello o Municipio de Verín. Entre Galicia y Portugal recorre unos ciento treinta y cinco kilómetros, y en nuestro territorio, el gallego, baña los municipios de Laza, Castrelo, Verín, Monterrei y Oimbra, pasando por Chaves posteriormente ya en el lado portugués, para fundirse con el Río Duero en Amarante.

Su principal afluente es el Río Bubal; desde Verín hasta el territorio luso, podemos además encontrarnos con manantiales termales.

A su paso por Verín cuenta con un hermoso paseo, así como una playa fluvial y diversas zonas de baño como la de Tintores, Vilela, Queizás y Pazos.

Otro dato importante es la declaración de este río como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC); esto quiere decir ni más ni menos, que es un ecosistema protegido con la finalidad de garantizar la biodiversidad existente en todo su hábitat natural, flora y fauna, según la Directiva Europea 92/43/CEE.

Vista Río

El Río Dos Gafos es el otro río que desemboca (junto con el Lérez) en la ría pontevedresa, en la ciudad y capital de la provincia; Pontevedra. De hecho su puente en las proximidades de su unión con el mar, junto con Al Ponte do Burgo (Puente del Burgo) del río Lérez fue lo que hizo acuñar el término de “Ad Duos Pontes” a la población de Pontevedra en tiempo de los romanos.

También existe la teoría sobre que por uno de sus puentes pasaba una calzada romana que iba de Tui a Padrón; la discusión no está clara y quizá éste discurriera por A Ponte do Burgo, del Río Lérez, o por Pontesampaio por el puente sobre el Río Verdugo.

Es el Rio Dos Gafos un río muy “vivido”, y con esto lo que pretendemos expresarr, es que su curso discurre paralelo y muy cercano a áreas muy pobladas, presentando de esta manera importantes modificaciones tanto por su uso para agricultura, es muy aprovechado para riego de huertas, así como por obras públicas y edificaciones de diferente índole en general.

Tiene cerca de once kilómetros de recorrido, coincidente en casi todo su recorrido paralelamente con el Camino Portugués de Santiago, desde su nacimiento en el Mato da Xestiña en Figueirido, Concello o Municipio de Vilaboa, hasta las Corbaceiras, Concello o Municipio de Pontevedra, donde muere en la capital y ría del mismo nombre.

Según las áreas que vaya recorriendo recibe diferentes nombres; así por ejemplo en Figueirido le llaman Cocho, Regueiro, Das Veigas; en la población de Bértola Toxal; en Salcedo y Tomeza, Tomeza y ya en la ciudad de Pontevedra, Estación, Palamios, Da Taboada, Da Galeta y Dos Gafos.  El término “Estación” muy posiblemente viene de cuando pasaba por el antiguo emplazamiento de la Estación de Ferrocarril de Pontevedra en el actual barrio de Campolongo. En este lugar el río fue soterrado y canalizado en un tramo de quinientos veinticinco metros en la década de los sesenta del pasado siglo XX.

En cuanto a sus afluentes podemos citar los ríos: Bois, Pombal, Pintos, Miñoto, Ponte Bala y el arroyo de Antiguidá.

Tiene una gran variedad de vegetación en sus orillas, con sauces, robles, abedules, chopos, fresnos y alisos, así como castaños.

Cuenta en su discurrir con dieciséis puentes, y antiguamente era utilizado masivamente por las mujeres en diversos lavaderos públicos que llegaron a tener luz eléctrica, también se aprovechaban sus aguas en diversos molinos.

Posteriormente por desgracia, este río como tantos otros fue cayendo en el abandono, viviéndose prácticamente de espaldas a él, llenándose de maleza y residuos. Afortunadamente hay un final feliz y todo esto cambió y se recuperó a finales del siglo XX y principios de éste. Tuvieron mucho que ver la conciencia medio-ambiental y también por qué no decirlo el Colectivo Vaipolorio. Quien pueda tener un interés más profundo en este río puede visitar la Web de esta asociación o colectivo de personas que se preocuparon por la conservación y saneamiento de estas aguas:

Asociación Vai Polo Río

Actualmente el río se presenta en general bastante limpio y saneado, y tanto el Concello de Pontevedra como Medio-Ambiente trabajaron para acondicionar este cauce así como las riberas del mismo, pudiendo hoy disfrutar de su curso por un hermoso paseo que recorre sus márgenes y pasarelas que lo cruzan de una orilla a otra.

El Río Lérez es considerado uno de los grandes ríos gallegos, encontrándose en una zona con una elevada pluviosidad.

Vista Río Lérez a la altura del Punete de los Tirantes

Su nacimiento se encuentra a novecientos metros de altitud, al igual que su hermano Umia en la parroquia de Aciveiro, en el Monte de San Benito en plena Serra de Candán (Concello de Forcarei). Tiene un recorrido de unos sesenta kilómetros aproximadamente, transcurriendo sus aguas por los concellos de Forcarei, Cerdedo, Campo Lameiro, Cotobade desembocando en la ciudad de Pontevedra donde se funde con el mar formando la ría. (La Unión Europea lo ha integrado con ciento cuarenta y nueve hectáreas en la Red Natura 2000).

El último tramo del río en su llegada a la ría aporta materiales sedimentándolos en el fondo de la misma, esto ha provocado con el paso de los años una pérdida de profundidad, impidiendo la navegabilidad en esta ría de embarcaciones de gran calado, es así como los barcos mayores tienen que dirigirse al Puerto de Marín donde no existe este problema.

Los principales afluentes son los siguientes ríos: Salgueiro, Cabaleiros, Grande, O Castro, Quireza, Riesgo das Cubas, Gargallóns, Tenorio, Fontáns, Almofrei y en el último tramo Verducido y Cardoso, y prácticamente en su desembocadura el Grande y el Tomeza.

Sobre el afluente Almofrei haremos una reseña especial por ser el más importante de todos. Su origen está en la Ladera de Monte Seixo (A Lama), en la localidad de Caroi (Cotobade); tiene un recorrido de veintiséis kilómetros a lo largo de los cuales recorre las parroquias de Caroi, Loureiro, Carballedo, Rebordelo, Borela y Almofrei hasta llegar a Ponte Bora donde se une con el Río Lérez. Merece la pena visitar esta zona, muy cercana a Pontevedra capital y disfrutar se sus playas y piscinas fluviales, lugares para practicar la pesca, con rutas de senderismo donde visitar molinos, cascadas y visitar mil y una iglesias, capillas, junto con praderas y paisajes con vistas hermosísimas de montañas y valles por donde discurre este río y numerosos arroyos y manantiales, como el mirador de Vilanova en Cotobade.

Toda esta cuenca del Río Lérez en rica en bosque atlántico, con presencia de robledales o “carballeiras”.

Por último, existe una playa fluvial en la ciudad de Pontevedra. Dicha área es de unos cinco mil metros cuadrados y está enclavada en las cercanías del paseo ya existente en los márgenes del río, junto a la “Illa das Esculturas” (Isla de las Esculturas); un espacio al aire libre cultural, donde hay expuestas diversas obras esculturales.

No debemos dejar de visitar el Museo de Pontevedra de por sí un conjunto arquitectónico de gran belleza (son varios edificios unidos) y por sus fondos en lo referente a las piezas, archivos y documentos que allí se albergan.

Y si visitas Pontevedra en el mes de julio –más concretamente el día 11 de julio– puedes asistir la Romería de San Benito de Lérez “O santo máis milagreiro” con gran tradición en Galicia. Se celebra en el antiguo Monasterio benedictino de San Benito de Lérez –también conocido como Iglesia de San Cristóbal– en las cercanías del río, y es famoso y “milagreiro” porque cura las verrugas tras untar los dedos en su lámpara de aceite.

El Río Ulla arranca en la provincia de Lugo, en concreto en las cercanías de los Montes de Vacaloura (Monterroso), en el Concello de Antas de Ulla.

Tiene un recorrido de ciento treinta y dos kilómetros, a lo largo de los cuales pasa por concellos como A Estrada, A Golada, Ames, Antas de Ulla, Arzúa, Boqueixón, Catoira, Dodro, Dozón, Forcarei, Lalín, Melide, Monterroso, Palas de Rei, Padrón, Rianxo, Rodeiro, Santiago de Compostela, Santiso, Silleda, Teo, Toques, Touro, Valga, Vedra y Vila de Cruces, hasta desembocar en las aguas de la Ría de Arousa; alimentándose de diferentes afluentes: Postillón, Valpedre, Deza, Sar y Arneiro,siendo así, la segunda cuenca más importante de Galicia (2.764 kilómetros cuadrados) después de la del Miño.

Cuenta con varias fuentes termales –con  propiedades curativas para la piel por ejemplo–, como nos indican aquellas poblaciones que en su nombre llevan el añadido de “caldelas o caldas”.

Desde el punto de vista de la pesca, son cursos fluviales ricos en ella, con salmones, truchas, anguilas y lampreas como principales atractivos. En cuanto a la pesca de la lamprea, son famosas las “pesqueiras” en Herbón (Padrón) de época romana (y parece ser que fechadas en el siglo IX), a decir verdad no muy bien conservadas, sí estando en mejores condiciones las Areas, O Plateado, O Canal, A Trapa y O Coqueiro.

Estas pesqueiras se encuentran normalmente situadas perpendicularmente a la corrientes del río exceptuando la parte central que queda libre para permitir el remonte de las aguas por parte de los peces. En los canales o pasillos es donde se instalan las redes cayendo en ellas los peces que no son capaces de remontar la corriente de agua y al tiempo por la misma acción de ésta quedan atrapados dentro de ellas sin lograr escapar.

En cuanto a los salmones parece ser que la población está aumentando en los últimos años, lo que siempre es una buena noticia. Así y todo Medio Ambiente no termina de confiarse ( y hacen bien) y siguen cuidando estas agua repoblándolas en varios afluentes y subafluentes importantes del Ulla. Los alevines liberados (descienden de hembras reproductoras salvajes capturadas en la estación de captura de Ximonde) son originarios del Centro Ictiológico de Carballedo (Concello de Cotobade), lugar que merece la pena visitar por su belleza. Están especializados en cría de trucha y salmón, trabajando con ejemplares salvajes de diferentes aguas para garantizar sus características genéticas.

Tampoco debemos perdernos si visitamos esta zona el Pazo de Oca en A Estrada (en su origen fortaleza y ya posteriormente en los siglos XVII  y XVIII pazo), Las Torres del Oeste en Catoira (fortaleza que se remonta a la época castreña), y el Pazo de Borraxeiros o de los Salgado, y “Os Pendellos” (especie de cobertizos en perfecto estado declarados Conjunto Histórico Artístico) en Agolada. Estos últimos lugares citados son sólo la punta del iceberg de muchos más lugares, parajes y conjuntos históricos que podemos encontrar en la zona.

Existen diferentes lugares para el baño y el esparcimiento, pero destacaremos aquí la playa fluvial de Vilarello y Cordeiro en Valga, donde se mezcla con las aguas salobres de la Ría de Arousa.

El Río Umia nace en el interior de las montañas de la provincia de Pontevedra, más exactamente en Aciveiro en el Concello de Forcarei.

Vista río

Surge de la unión de los arroyos de Raigosa, Filloi, Alende y Grela, sumándose el Río Gallo como importante afluente a la altura de Ponte Taboada, siendo otros afluentes a tener en cuenta El Cañón, el San Martiño, El Chaín, el Amergeira y el arroyo de Bermaña.

Su cuenca fluvial es de cuatrocientos cuatro kilómetros cuadrados y en su recorrido de cuarenta y cinco kilómetros pasa por los concellos de A Estrada, Cuntis, Moraña, Caldas de Reis, Portas, Meis para morir en la Ría de Arousa entre Sisán (Ribadumia) y Vilariño (Cambados),en donde destacaremos el valor ecológico del área O Grove-Umia –conocido como Complexo Intermareal–, donde invernan centenares de aves acuáticas y marinas migratorias de varias especies, como Garzas Reales o aves de rapiña como el Halcón Peregrino; o donde viven mamíferos diversos –nutrias, tejones, zorros y murciélagos ribereños, una rara especie–, reptiles, tortugas y anfibios.

Al igual que ocurre con el Ulla y otros ríos gallegos, es zona de aguas termales ya reconocidas en la época romana –Caldas de Reis, Caldas de Cuntis–. En Caldas de Reis no debemos perdernos las Cascadas de Segade y los paisajes que nos ofrece el paseo fluvial en general.

Cambados es otra de las villas monumentales en la que se conjugan la historia y la arquitectura de sus palacios, casonas y plazas con su entorno natural. Tampoco hay que dejar de visitar el Monasterio de Armenteira.


Por otro lado este río cuenta con leyendas y parajes mágicos como o “Ponte dos Padrinos” en Leiro (Concello de Ribadumia), en el que se llevaban a cabo lo que se denominaban “Bautismos prenatales o anticipados”.
Éste consistía en bautizar al feto que aún se encontraba en el seno de la madre, es decir, aún en estado de gestación. Se realizaba a las doce la de noche sobre un puente con presuntos poderes mágicos e iba dirigido a mujeres que con anterioridad habían sufrido algún aborto, de tal manera que practicando este tipo de bautismo prenatal, lo que se perseguía era el afianzar el embarazo hasta el feliz nacimiento del niño.


En Pontenova puedes encontrar un área recreativa con playa fluvial incluida, al igual que en los concellos de Cuntis y Moraña. En Portas encontraremos también playa fluvial donde además podrás practicar la pesca.

Vista desembocadura en el  Puente de Arcade

Ríos Verdugo y Oitavén: Estos dos ríos son hermanos en todos los sentidos, nacen en la misma zona, transcurren muy próximos el uno al otro, se unen al final de sus recorridos y mueren juntos al llegar al mar.

El Oitavén siendo un río importante, es a la vez en su tramo final afluente del Verdugo, incorporándose a éste en Ponte da Barca (Concello de Soutomaior), deslizándose aguas abajo fusionados durante los siete últimos kilómetros hasta llegar a la Ría de Vigo, y aprovechando sus recursos hidrológicos en el Embalse de Eiras que abastece a la comarca de Vigo.

El Río Verdugo parte de Outeiro Grande en la parroquia de Barca de Seixo (A Lama). En su trayecto de casi cuarenta y siete kilómetros pasa por las poblaciones de Seixido, Antas, A Lama, Aguasantas y Ponte Caldelas, continuando su tranquilo discurrir hasta Soutomaior donde se funde con el Oitavén que se une a él por la izquierda en Ponte da Barca, alcanzando juntos la Ría de Vigo entre Ponte Sampaio (Concello de Pontevedra) y Arcade (Concello de Soutomaior).

Otros afluentes importantes del Verdugo son: Barbeira, Calvelle, Portomuiño y San Vicente.

No debemos perdernos los hermosos puentes románicos por un lado, y colgantes por otro, existentes en la zona, con paisajes frondosos repletos de vida.

Si además cuentas entre tus aficiones la de la pesca, podrás disfrutar de las truchas, reos y anguilas, tanto en el Verdugo como en el Oitavén; es tal la importancia de la trucha, que incluso existe “La Fiesta de la Trucha” desde el año 1967, celebrándose todos los años el último domingo del mes de mayo en Ponte Caldelas. E igualmente, es casi visita obligada pasar por esta última localidad  y disfrutar de sus aguas minero-medicinales en su balneario.

El Río Oitavén por otro lado, nace muy cerca del Verdugo en Sierra Suido (A Lama), alimentándose del Regato das Ermidas en Pedra Longa y del Río Xesta en Pedra da Letra.

Tiene otros afluentes: Parada, Barragán y Pequeño, a lo largo de su recorrido de treinta y dos kilómetros, pasando por las localidades de A Lama, Ponte Caldelas y Fornelo de Montes, hasta llegar a Soutomaior donde desemboca y se une con el Verdugo, discurriendo ya como uno solo hasta morir en el mar entre Ponte Sampaio y Arcade.

Estos dos ríos cuentan con diferentes zonas de baño y playas fluviales en todo su transcurso, pudiendo destacar por ejemplo La Playa de Fontaiña en la margen derecha del Río Verdugo.